Una mujer adinerada despierta el día en que vuelve a encontrar a su hija desaparecida y planea su venganza contra una amiga manipuladora. Su primera vida terminó en pérdida. Perdió a su hija y, con ella, la familia que había pasado años protegiendo. Ahora la matriarca regresa al día del reencuentro y, esta vez, nota lo que antes pasó por alto. Su mejor amiga oculta algo, y la mujer que más confiaba en ella ya no es quien parece. Cada sonrisa en el reencuentro ahora suena a advertencia. Saber la verdad es solo el comienzo. Necesita pruebas, y necesita conseguirlas sin alertar a una amiga que ya se ha colado en la vida de la familia. Así que tiende una trampa despiadada: una muerte fingida, una serie de transmisiones en directo y cámaras ocultas que captan lo que la impostora dice cuando cree que nadie la escucha. Cada paso eleva el precio. Un solo error podría costarle la hija que acaba de recuperar, y podría dejar a la familia expuesta a la misma persona que quiere desenmascarar. Lo que hace que Mi hija fue reemplazada. Esta vez no destaque es su tono, que mezcla drama familiar con la fría precisión de un plan cuidadosamente escenificado. El renacer le da a la matriarca una segunda oportunidad, pero también le otorga un filo peligroso, porque sabe exactamente dónde es más vulnerable la amiga. Las escenas con su hija tienen una calidez real, lo que hace que cada traición duela más. Si la trampa funcionará a tiempo y qué costará a las personas que ama es una pregunta que la historia mantiene abierta.